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De Erasmus a Erasmus

| Etiquetas: , , , | Posted On 1 de diciembre de 2009

Suponemos que estaréis hartos de leer post de viajes y visitas de gente, pero es lo que toca: ¡porque no todo va ser estudiar! Además con estas entradas esperamos que os de envidia y os animéis a visitarnos (y así poder colgar vuestra inicial en el balcón).

La última en tender su letra en él ha sido Andrea. Aunque eso sí, le costó un poco, pero al final la letra está colgada. De todas las visitas que hemos recibido, la suya ha sido la más larga. Pero estos seis días ¡han pasado volando! Al final Andrea ya era una compañera más de piso, y hasta estudiaba con nosotros porque se trajo “compiti” (deberes) de su universidad de Swansea; y es que ella está de Erasmus en esta pequeña localidad de Gales (UK).

Como ella también sabe lo que es sobrevivir con una beca Erasmus, no hicimos grandes gastos. Eso sí: el bote de Nutella no faltó en nuestra cesta de la compra. Y la pasta. Y la carne picada para hacer “ragú”. Con tanto comer tuvimos que ir a dar una vuelta para hacer la digestión y fuimos a dar una vuelta en bicicleta. Andrea nos contó que en Swansea también se estila ir sobre dos ruedas a pedal, pero nos confesó que Bolonia está más preparada para las bicis que su pequeña ciudad galesa. Y así, en bici, dimos el “giro” por el casco histórico, con sus paradas correspondientes para ver las más de 20 torres que quedan en pie en la ciudad. Ella ya nos acompañó en Julio cuando vinimos a buscar casa, así que ya conocía las principales calles e iglesias. Pero aún así la conseguimos sorprender.

La visita de Andrea fue el mejor regalo que me podía hacer para mi cumpleaños, que celebramos los tres juntos (ya colgaremos más fotos en el siguiente post). Y para hacer algo diferente nos fuimos a pasar el día a los jardines Margherita. Un extenso parque a las afueras de la ciudad en el que te puedes perder y abstraerte del ruido de la ciudad (tampoco es que en Bolonia haya mucha contaminación acústica). La única pega de ir a los jardines es que sólo se pueden visitar hasta las 16h, porque a partir de esa hora comienza a anochecer y la iluminación es bastante escasa.

Pero no solamente nos dedicamos a ver Bolonia, a ella también la llevamos a ver Florencia. Consejo: NO IR A FLORENCIA UN LUNES: todos los museos cierran ese día. Así que nos dedicamos a ver los edificios desde la calle. Mirándolo por el lado bueno, nos ahorramos horas y horas de colas para ver “el David” de Miguel Ángel. Y aunque la “Academia delle Belle Arti” estaba cerrada, al final lo conseguimos ver fugazmente; ya que justo cuando pasábamos por la puerta, un trabajador salió a fumar y se dejó el portón abierto. Pero en la “Galleria degli Uffizi” no tuvimos tanta suerte y sólo nos pudimos hacer la foto ante el portón de madera “chiuso” (cerrado).

El resto del día estuvo marcado por la lluvia ¡nos calamos enteros! Pero aún así no nos arrepentimos de haber ido y es que no todos han podido visitar la ciudad como lo hicimos nosotros: sin agobios, ni aglomeraciones de turistas. De hecho no nos trataron como domingueros, ya que en un par de iglesias, al ver a dos jóvenes sin grandes mochilas ni cámaras réflex, se nos acercaron los sacristanes y nos hicieron una “visita guiada” improvisada. Unas explicaciones que nos hicieron ver la ciudad desde otro punto de vista.

Además conseguimos “colarnos” para ver la cúpula de Brunelleschi desde dentro. Normalmente para disfrutar de los frescos que decoran la cúpula todos los turistas tienen que pagar 6€; pero nosotros nos enteramos que por la puerta opuesta es gratuito. Y es que por allí se entra para “pregare” (rezar). Al fin y al cabo es una iglesia, y por muy Santa Maria dei Fiori que sea, sigue siendo un templo de culto. Nosotros aprovechamos y entre Ave María y Padrenuestro nos deleitamos con la representación de los “siete cielos” sobre nuestras cabezas.

Con el recuerdo de la visita a Florencia y con el sabor de la “lasagna” que hizo Rubén la última noche, nos despedimos de Andrea. Pero por suerte es sólo un “arrivederci a presto” (nos vemos pronto) porque dentro de veinte días volveremos a encontrarnos en Elche. Y es que sólo nos quedan tres semanas para regresar a casa por Navidad. ¡Que ya hay ganas!


Y ahora, os dejamos con las fotos de la visita (y del viaje a Florencia)

Andrea, esperamos que haya sido un viaje inolvidable; y a los demás: animamos a escribir vuestros nombres en nuestra sección “próximas salidas”.

Un abrazo, Salva.

Las esperadísimas fotos del viaje a Florencia

| Etiquetas: , , | Posted On 6 de noviembre de 2009

En esta entrada publicamos algunas de las fotos que hicimos (y nos hicimos) en Florencia. Esta vez las colgamos a través de una herramienta mágica que se llama "Picasa", un artilugio con el que se pueden crear álbumes de fotos cibernéticos en lugar de subir fotografía por fotografía todo el "book" que nos hicimos. Como decía... ¡Espero que no os empache tanta entrada florentina!



¡Estáis invitados!

¡Saludos!

Rubén

P.D. Perdonad la calidad de algunas fotos. Es lo que tiene hacerlas de noche, sin flash o en su defecto, evitando ser pillados por los "controladores" de las iglesias y las empleadas de la Galleria dell' Accademia.

Bajo el sol de la Toscana (II)

| Etiquetas: , | Posted On 31 de octubre de 2009

Visitar Florencia en sólo un día es físicamente imposible, no obstante existen recorridos de un solo día para aquellos que preferimos hacer una visita exprés. Después del Duomo salimos a callejear por la ciudad y a hacer un poco de shopping. ¡Consejo para comprar recuerdos de la ciudad! --> Mirar bien antes de comprar. Si “rebuscáis” entre los puestos y tiendas que venden recuerdos podéis ahorraros unos eurillos. Nosotros compramos de todo, hasta láminas de las pinturas más famosas de Botticelli, Da Vinci y Miguel Ángel. Pero no en los “negocios reglamentarios” sino en los marroquíes del ‘top manta’. Unos señores muy astutos que llamaban a los turistas para venderles algún lienzo y que echaban a correr cuando alguien daba la voz de la alerta cuando se acercaban los Carabinieri.

Resulta graciosa nuestra historia con estos vendedores ambulantes porque los tres (Salva, Mireia y yo) nos encaprichamos de algún cuadro. A saber… El Hombre de Vitruvio (Salva), El Nacimiento de Venus (Mireia) y La Primavera de Botticelli (Rubén). ¿Y qué hicimos? Poner en práctica la picaresca española y desenfundar el arte del regateo. Conclusión: cada lámina, que “en teoría” valía 5 o 6€, nos costó 3€, un precio que el resto de marroquíes a los que nos acercamos a preguntar no estaban dispuestos a negociar y ¡ni mucho menos a rebajar!

Tras nuestras aventuras con los vendedores nos dirigimos hacia el Lungarno, que son las dos calles que bordean las orillas del río Arno y que están atestadas de gente. Allí nos detuvimos en uno de los 8 puentes que cruzan el río para hacer las fotos de rigor e inmortalizar el famoso Ponte Vecchio con sus casitas colgantes. Pero decidimos pasear por este último cuando cayera la tarde o la noche, porque aquí en Italia anochece a las 17:30 (de la tarde española).

Y en resumen… porque la entrada va siendo muy larga… recorrimos la Piazza della Signoria y el Palazzo Vecchio, la Chiesa della Santa Croce… Aunque hubo algo imperdonable que nos dejamos en el tintero: la Galleria degli Uffizi, donde entre otras obras se encuentran las pinturas originales de El Nacimiento de Venus y La Primavera, pintadas ambas por Sandro Botticelli. ¡¡Las mismas réplicas que compramos Mire y yo por 3€ al marroquí ambulante!!

Pero el plato fuerte viene ahora, porque el motivo de no ir a los Uffizi fue el de acudir a ver el David de Miguel Ángel. Esta estatua de mármol blanco tan conocida fue la culpable de que decidiésemos ir a la Galleria dell’Accademia, que es donde está, en lugar de ir a los Uffizi; y de que nos dejásemos 9 desorbitados euros por entrar a verla. Al igual que con el fresco de Masaccio, no nos fuimos de allí sin hacerle otro “retrato” al David. Grabar en vídeo o hacer fotos en el museo está terminantemente prohibido, ni siquiera sin flash. Aunque si os las ingeniáis bien, podréis sacar una instantánea de la escultura sin que las empleadas del museo os griten el aclamado: ¡Non fotoooo! (Si alguien va a verlo, que pruebe colocándose en los laterales de la sala escondido tras las columnas). Al igual que un montón de turistas, sacamos nuestra cámara, y… ¡ta chán! foto por toda la escuadra. He aquí la imagen furtiva.

Y nada más que contar porque al igual que es imposible ver Florencia en un día, también es imposible describirla en una sola entrada.


Nosotros esperamos repetir. ¿Quién se apunta?

Rubén

Bajo el sol de la Toscana (I)

| Etiquetas: , | Posted On

Desde que aterrizamos en tierras italianas no hemos parado de ir de aquí para allá, pero nunca de viaje a otra ciudad. Que si a IKEA a comprar las cosas de la casa, que si bienvenida de la Universidad multiplicada por tres, que si excursión por Bolonia, que si vete al mercadillo a comprar lo que se nos olvidó en IKEA, que si hay que contratar internet, que si no queda nada en la nevera y hay que ir a comprar… Pero ahora ha llegado la hora de “ver mundo” más allá de los pórticos y los tejados rojos de esta ciudad. Primer viaje: Florencia.
Aquí publicamos la primera entrada sobre Firenze. La primera parte.

Acompañados de nuestra Mireísima que vino desde las Españas pusimos rumbo a la ciudad del arte –una de las ciudades más turísticas y visitadas de Italia junto a Roma y Venecia-. ¡Consejo para los que quieran ir a Florencia desde Bolonia! --> Recomendamos coger el tren regional Bologna centrale – Prato Centrale. Aunque este convoy para en Prato (una pequeña ciudad de la Toscana limítrofe a la Emilia-Romagna) y posteriormente hay que bajarse allí para coger otro tren, es aconsejable porque el precio es muy barato en comparación con los trenes directos. Además se ha de tener en cuenta que Florencia es un destino un pelín caro y hay que reservar todo el dinero que se pueda para invertirlo en la ciudad y en chuminadas y souvenirs varios (postales, calendarios, bolígrafos, marcapáginas, tazas, gorras, camisetas…).
En resumen: viaje en tren desde Bolonia hasta Prato (1 hora) y otro desde Prato a Florencia (20 minutos). El precio del billete son 5,40€ (sólo ida). Ida y vuelta: 8€.

Una vez pisada tierra florentina, perdimos unos minutos mirando los puestos de souvenirs que había en la estación de tren. ¡Hay de todo! Y desde el primer momento sientes el impulso consumista dentro de ti. Lo tienen todo estudiado.

Florencia es una ciudad, aparte de los tópicos, en la que hay que pagar por casi todo. Pero merece la pena. Los primeros euros se nos fueron en la Iglesia de Santa María Novella. 2,50€ es el precio exacto de la entrada para ver el templo. Allí se exponen multitud de frescos, retablos, esculturas y demás símbolos que rezuman arte por los cuatro costados. Entre las obras más famosas se encuentra la Trinidad de Masaccio, un fresco imponente al que “sin querer” le hicimos un “retrato”.
Después de salir extasiados de la iglesia nos extasiamos aún más cuando vimos cómo asomaba entre los bloques de edificios la famosa cúpula de Brunelleschi. ¡AaAaaAahh! Allá que fuimos.
El centro de la ciudad es pequeño (se recorre andando sin problemas). En 5 minutos llegamos a la Plaza del Duomo. ¡Alucinante! La plaza está compuesta por la gran basílica (Santa Maria dei Fiori) y el Baptisterio. Éste último, en mi opinión, queda un tanto de lado porque es el Duomo con su esbelto “campanile” (campanario) el protagonista de todas las miradas y las cámaras de fotos.

La fachada de estilo gótico del Duomo, es impresionante y obliga a todos los visitantes a permanecer durante diez o más minutos observándola con fascinación.

Y “lógicamente” si la fachada es sorprendente, piensas que el interior tiene que ser más extraordinario todavía. Pero… esto es un tanto relativo, pues aunque el interior es diáfano y la altura asombra, la iglesia no está nada ornamentada (no hay esculturas, ni pinturas) y da la sensación de estar vacía. Pero repito, vale la pena deleitarse ante la fachada y entrar. Sencillamente porque ¡es gratis! Entrar a Santa Maria dei Fiori no cuesta ni un euro. Sin embargo subir a la cúpula o al campanile son 6€ (cada subida). Nosotros optamos por declinar la “invitación” para las próximas veces… ¡porque volveremos!

Continuará…

Rubén