"Un minuto de silencio por la universidad italiana!"

| Etiquetas: | Posted On 30 de septiembre de 2009

La Universidad de Bolonia nació hace más de 900 años como una asociación de estudiantes venidos de toda Italia, que pagaban directamente a los profesores para que les explicaran el derecho romano. Al principio se reunían en los “cortile” de las grandes casas y palacetes, pero con el paso del tiempo los patios de las casas se quedaron pequeños y el gobierno local (e incluso la Santa Sede) cedieron algunos de sus edificios para que la institución fuera creciendo. Así nació la Facultad de Derecho y Jurisprudencia, a la que le siguieron la de Medicina y la “Facoltà di Lettere e Filosofia”.

Por eso, la UniBo (Università di Bologna) no tiene un campus definido, sino que las más de veinte facultades que la componen se distribuyen por toda la ciudad. Casi todas ellas, en concreto, por toda la Via Zamboni. Esa misma vida fue la que nosotros recorrimos en nuestro primer día de clase (sorteando una manifestación y todo) para acudir al nº 38, donde nos esperaba un gran cartel de “Benvenuti a la Facoltà di Lettere e Filosofia”.

El aula que albergaba a todos los estudiantes Erasmus y demás programas de movilidad, era inmensa. La foto la hice un poco a hurtadillas, porque no era plan de llamar la atención el primer día. Allí nos explicaron cómo funciona la página web de la UniBo, y cómo debíamos de registrarnos con nuestro username y password para poder acceder a nuestro portal y así inscribirnos en los exámenes que queramos. Y es que aquí no te matriculas en septiembre de las asignaturas que quieres, sino de los exámenes que quieres hacer; y lo puedes hacer durante todo el año onlineno como en otras universidades… ejem ejem.

Para completar nuestro día universitario fuimos a comer a la “mensa”, es decir, a un comedor para estudiantes, donde con nuestro carné de la Alma Mater hacen un descuento que merece la pena (para los futuros Erasmus, la mensa se encuentra enfrente de la Bussola, en Piazza Puntoni). Pero no pudimos disfrutar tranquilamente de la comida –ni dormir plácidamente la siesta- porque a las 16h teníamos la “lezioni inaugurale” con Umberto Eco. Y era en la otra punta de la ciudad.

Nuestro Atzavares boloñés se llama Azzo Gardino, que es el nombre de la calle donde se encuentra “il Dipartimento de Scienze de la Comunicazione”. Nosotros tuvimos suerte y conseguimos los dos últimos huecos en la bancada porque el aula A estaba a rebosar. Allí no sólo había una marabunta de nuevos y veteranos estudiantes, sino bastantes fotógrafos, todos ellos (y nosotros) esperando a Umberto Eco.

“Il professore” comenzó pidiendo un minuto de silencio por la universidad italiana”, ya que considera que el nuevo plan de estudios (lo que nosotros llamamos el Plan Bolonia) sólo servirá para menospreciar a los estudiantes, ya que “no se puede otorgar los créditos por las horas de estudio sino por la complejidad de las asignaturas”. La charla se alargó por más de una hora, por lo que más de uno desconectaba de vez en cuando.

Umberto Eco nos arengó a mantener vivo el espíritu del Alma Mater, el mismo con el que fue fundada, en el que los estudiantes eran los verdaderos propietarios de la institución. “Hacer siempre más de lo que os pidan, si os mandan un trabajo de 100 páginas, vosotros hacedlo de 300; si en el examen os dicen que entran estos diez libros, vosotros leeros veinte y escribirlo todo en el folio”.

Nos dejó bien claro que nuestra meta no es ser “laureati” (licenciados) y conseguir el título de periodismo, ya que en realidad eso es sólo el principio; que el día de nuestra graduación será “il giorno del inizio”, el día que nos enfrentemos al mundo laboral. Desde luego que fue todo un lujo tener a tal ilustre escritor como profesor para nuestra primera clase.

Ahora queda ver cómo será el resto.

"Respingiamo a Maroni"

| Etiquetas: , | Posted On 29 de septiembre de 2009

Primer día. Primeras lecciones. Primeras impresiones. Y primeras protestas. El curso a la boloñesa ha comenzado fuerte. Hoy lunes ha arrancado oficialmente el periodo de lecciones 2009-2010 y alrededor de unos 100.000 estudiantes han abarrotado las aulas de toda la ciudad y ocupando –literalmente- Via Zamboni, que es la calle de la sede oficial de la universidad.

Y es que para inaugurar el año académico de la Facultad de Jurisprudencia han invitado al ministro del Interior, Roberto Maroni, del gobierno de Berlusconi. Para recibirle se han concentrado en una plaza cercana a la facultad unos 150 estudiantes. Pero no precisamente con carteles de bienvenida, sino con pancartas, megáfonos y hasta colchonetas hinchables. Y es que tal y como me explicó el chico de la foto, mientras repartía unos pasquines invitando a participar en el “assedio”, Maroni es el padre de la reforma de las leyes sobre inmigración que tantas críticas recibió el año pasado. Entre sus “políticas” se encuentra la expulsión de los inmigrantes sin papeles; o la detención de varios gitanos.

Bajo el título de “Respingiamo a Maroni”, que quiere decir “rechacemos” pero también “suspendamos a Maroni” (muy ingenioso al tratarse de una conferencia en la universidad), la manifestación fue avanzando por la Via de la sede principal de la universidad. Abriendo la comitiva estaban los “carabinieri”, bien protegidos como vemos en la foto. Seguidamente los medios de comunicación, entre ellos la RAI, (aunque luego por la noche no dijeron nada en su “telegiornale”) y la Rete7 (que viene a ser nuestro Teleelx). Y finalmente los estudiantes.

Rubén no quiso ir a ver la manifestación y se fue directamente a clase, pero yo, en mi deber como corresponsal, me acerqué para ver el ambiente que allí se respiraba. La verdad que aquí saben protestar. Aquello parecía “una festa”: música, gente bailando, malabaristas… Y todo sin perder los papeles pero con un tono muy crítico. Y cada cinco minutos gritaban algo así como “con gli imigranti: solidarità. Vogliamo a Maroni fuora della Università”.

Pero el día no acabó ahí. No señor. Todavía nos quedaba la presentación de la Facultad de Letras y por la tarde la “prima lezione inaugurale” de nuestra carrera con Umberto Eco. Pero eso lo contaremos en próximas entradas.

Hasta entonces, un saludo.

Salva.

Siesta, ¿Qué fantástica, fantástica esta siesta?

| Etiquetas: , , , | Posted On 28 de septiembre de 2009

Una de las canciones de la italiana más famosa de los 70 y los 80, y por qué no, de todos los tiempos, cantaba algo parecido al título de esta entrada. Raffaella Car, que además de italiana es… ¡boloñesa! –y de la que algún día hablaremos largo y tendido–, pensaba más en la “fiesta” que en la “siesta”. Nosotros, como buenos españoles, pensamos en lo último y no podíamos dejar escapar nuestra máxima inamovible de importar tan preciado tesoro a nuestra vida italiana. Algo que desde la primera tarde cumplimos a rajatabla. Eso sí, ¡cuando nos dejan!.

¡Nuestras camas!

Y es que nuestros vecinos del mediterráneo no entienden eso de irse ¡a dormir! después de comer. La primera tarde fue una de las pocas que pudimos disfrutar de un delicioso sopor vespertino, a pesar de que todavía estábamos sin cortinas y la persiana del dormitorio se había empeñado en no bajarse unos centímetros más, para tapar las rendijas por las que se colaba la luz. Pero el resto de tardes se ve que nuestros convecinos vieron que bajábamos de nuevo la persiana y decidieron echar mano de la taladradora, la pulidora, la radio y otros aparatos varios… para “disturbare” nuestra siesta.

Y por si esto es poco, a nuestros vecinos se añadió el personal de la Universidad y los de la asociación ERASMUS ESN, que decidieron programar dos presentaciones de bienvenida de 14:30 a 17:00 y de 15:00 a 19:00, respectivamente. Una hora intempestiva para los españoles. ¿A quién se le ocurrió la idea?

¿Podremos alguna tarde disfrutar de una buena siesta y cantar eso de “¡siesta, que fantástica, fantástica, siesta!”?

Y ahora, para todos aquellos que nos preguntan por la comida, aquí publicamos unas fotos de algunos de los platos que han ido a parar a nuestra mesa. ¡Y hechos con nuestras propias manos!

Esto es:
Ensalada de ternera con queso parmesano y berros (estos últimos sustituidos por rúcula, lechuga y similares...).

Macarrones con salsa ragú (a la boloñesa). ¡Los de toda la vida!

¡¡Un abrazo muy fuerte con sabor italiano!!

Rubén

Tanti Auguri a te!

| Etiquetas: , , | Posted On 22 de septiembre de 2009

Hoy es 22 de Septiembre. Il Compleanno de Rubén! Y es que aunque estemos en Italia, aquí también se cumplen años. Rubén se empeña en decir que es un día más, pero yo he hecho lo que he podido para que no fuera así. Hasta le compré unas velitas con forma de DOS y de CERO.

Conozco a Rubén desde hace casi dos años y sé que no le gusta sentirse especial, pero el chico se lo merece. Sé que cuando lea estas líneas me reñirá, pero ¡no las pienso borrar! -Hoy es tu día y lo que toca es que te feliciten. Así que, como dicen aquí “tanti auguri a te!”, ¡que veinte años no se cumplen todos los días!
Para celebrar el cumpleaños, fuimos al supermercado a comprar una tarta para después de comer. Primero cogimos una de esas que no hace falta horno para prepararlas, sino que se mezclan los ingredientes y se mete al frigo; por que todavìa no tenemos horno en casa. Pero cuando la teníamos elegida ya, vimos una de chocolate y la tentación nos pudo. La sorpresa vino después, una vez que llegamos a casa. Cuando fuimos a prepararla, le dimos la vuelta para leer con detenimiento las instrucciones y nos encontramos con la bonita frase de “forno elettrico nos preriscaldato: 180º”. No hace falta que traduzca, ni la frase, ni la cara con la que nos quedamos. Eso sí, Rubén al final sopló las velas sobre la tarta, sin sacarla del paquete, pero sobre la tarta.


Para no quedarnos con ese sabor de boca, o mejor dicho, para quedarnos con algún sabor de boca, ya que no habíamos probado la tarta, nos fuimos a cenar a una “trattoria”. ¡Eso sí que es celebrar un cumpleaños en Italia! Tagliatelle al ragú y pizza Valentiella.

Y para terminar la noche nos acercamos a una fiesta de bienvenida Erasmus. El local estaba lleno de gente, y de todos los acentos. No conocíamos a nadie, así que nos costó un poco abrirnos. Pero tenemos un método infalible para comenzar una conversación: -“ci potete fare una foto?”. De esa forma comenzamos a hablar con una australiana que estudia en el conservatorio de Bologna y que nos presentó a unos amigos suyos turcos. Las primeras conversaciones suelen ser siempre iguales: “¿Cómo te llamas? ¿de dónde eres? ¿qué estudias? ¿has encontrado casa ya?...”

No duramos mucho allí, pero por lo menos ya hemos hablado con más gente aparte de con el casero y las cajeras del super. Supongo que ya conoceremos más gente a partir del jueves, que tenemos la presentación del curso en la Universidad.

Hasta entonces: Un saludo, Salva.

Hogar, dulce hogar...

| Etiquetas: , , | Posted On 21 de septiembre de 2009

¡Por fin internet! Lo que nos ha costado encontrar un “posto” con wi-fi para poder actualizar el blog. Al final resulta que toda la plaza del ayuntamiento tiene señal, eso sí, para acceder hemos tenido que pedir la contraseña en la oficina municipal. Ya habíamos leído algo acerca de los lugares públicos con internet, pero hasta hoy no hemos tenido tiempo de investigar si eran ciertos los rumores o no. En cualquier caso, iremos tirando de esta conexión hasta que tengamos internet en casa; y es que de momento las operadoras con las que hemos hablado son muy caras y ningún vecino tiene su señal abierta.

Estos días han sido de locura. En realidad no hemos hecho casi nada de lo que teníamos programado, pero al final de cada “giornata” acabábamos exhaustos. ¿Sabéis lo que cuesta convertir una casa en un hogar? Para poder deshacer las maletas teníamos que limpiar primero los armarios, la habitación y el baño; para poder limpiar teníamos que comprar los productos de limpieza; para poder ir a

comprar teníamos que comer primero; y para comer… fuimos a un pizza-euro, donde nos pusimos las botas.

Finalmente fuimos a comprar. Primero a un supermercado llamado PAM, una especie de Mercadona donde (paradójicamente) lo más caro es el pan. Luego Rubén me llevó hasta el extrarradio de la ciudad para ir al Lidl, menos mal que “el paseo” valió la pena porque allí los precios son casi iguales que en España. También queríamos haber ido al Carrefour, pero todavía no hemos tenido tiempo. Y cuando ya estábamos desesperados porque los precios en las tiendas eran “troppo” caros nos cruzamos con el mercadillo.

Aquí lo montan día sí y día también. El primer día que pasamos era de antigüedades. Luego de ropa y lencería. También había puestos de plantas y finalmente de menaje. A “tutto un euro” hemos llenado la casa de trapos, toallas, utensilios de cocina y hasta unas tazas de café “molto carine”. Eso sí para comprar los cubiertos y las sartenes nos fuimos a IKEA.

La parada de bus para ir a ikea ya la teníamos fichada desde Julio; y aunque nos la han cambiado de sitio por unas obras, al final encontramos el microbús. Bueno, en realidad nos topamos con él cuando íbamos calle arriba y abajo preguntando a la gente. Ir a Ikea es perder toda la mañana y parte de la tarde soñando cómo podría ser tu casa si tuvieras dinero. Y nosotros no fuimos menos. -“Esto lo podríamos poner donde la tele”; -“Coge ese bol para las ensaladas, bueno ese otro que es más barato”; -“Esas lamparitas son muy caras, déjalas para otro día”… En total, casi 150€, y eso sin contar con la comida y el bus (5€ ida y vuelta cada uno).

Hemos estado tan ocupados en darle vida a nuestra casa que casi se nos ha olvidado que fuera de nuestros muros hay toda una nueva ciudad por descubrir. En julio, cuando vinimos a buscar casa ya conocimos las calles principales, pero todavía nos queda mucha Bolonia por andar. Para ayudarnos a adaptarnos a la vida Erasmus está la asociación ESN Erasmus, que con toda la buena voluntad organizaron un “giro” por la ciudad. Digo que estuvo organizado con buena voluntad porque eso fue lo único bueno de la visita. Nos citaron el jueves a las 15h en la plaza del Neptuno ¡y en qué hora se nos ocurrió acudir allí recién comidos!

Allí nos concentramos unos 100 estudiantes de fuera –casi todos con acento español- y tras dividirnos en dos grupos comenzamos una visita guiada de casi ¡tres horas! No sé de qué pasta estarán hechos los italianos, porque lo que somos los españoles estábamos todos cansados a los 20 minutos (es que las 15h de la tarde es nuestra hora de la siesta). De esa forma, al final la gente fue desapareciendo poco a poco y fuimos menos de 50 los que llegamos a la última parada: un bareto donde nos invitaron a cenar. No fue gran cosa, pero gracias a la oficina ESN ese día no tuvimos que gastarnos ni un euro más en comer. Y eso es de agradecer cuando tienes que sobrevivir con una beca Erasmus en Italia.

Un saludo y ¡nos leemos cuando volvamos a encontrar internet!

Salva.

¡Si me queréis, irse!

| Etiquetas: | Posted On 17 de septiembre de 2009

Ya lo dijo una de las grandes de España: ¡Si me queréis, irse!

A voces, en medio de una iglesia abarrotada de gente con abanicos en mano, la faraona gritaba desesperada a una multitud alcahueta, que esperaba apuntalada en las puertas del templo para contemplar la ceremonia nupcial. Pero su hija así no se podía casar. En un último intento por deshacerse de la marabunta lanzó la frase en cuestión: “¡Si me queréis, irse!”, “¡Mi hija no se puede casar!”.

Ésa misma frase pensaba yo la noche antes de partir respecto al momento de las despedidas en el aeropuerto. Pero al final, con los nervios previos a la hora de pesar las maletas (por si nos pasábamos de los 15 kilos reglamentarios) y el cabreo posterior tras ser atendidos por una insolidaria azafata de Ryanair, que no nos pasó el kilo de más que nuestras maletas llevaban, esa frase se disipó y llegaron los “Pasadlo bien”, “Tened cuidado”, los abrazos y bla, bla, bla…

Al final, a pesar de la lluvia y también de los nervios, la hora y media en el aeropuerto pasó rápida y en cuanto nos dimos cuenta, estábamos en el pasillo del avión buscando asientos libres, y lo más difícil: ¡sitio para meter las maletas! La Odisea de Ulises no fue nada comparada con la que vivimos aquella tarde. Resultó ser que la maleta de Salva no entraba, ni a empujones, en el portaequipajes del avión. Ni con la ayuda desinteresada de los demás pasajeros ni de la tripulación fue posible enjaular a la fiera. Hubo un momento en el que la maleta entró y todo parecía solucionado pero sólo parecía, porque cuando ya estábamos sentados y a punto de despegar, los señores que viajaban delante de nosotros nos avisaron de que el peligro no había pasado. Señalaron algo que inmediatamente nos hizo perder el aliento: las ruedas de la maleta asomaban por la ranura del portaequipajes. Enseguida un auxiliar de vuelo y Salva empezaron a “litigare” por bajar el bulto a la bodega debido al retraso que estaba causando y finalmente así fue. Sin pagar ninguna tarifa extra de esas de las que Ryanair es especialista en aplicar por cualquier cosa que se les ocurra, bajaron “la valigia” (como dicen aquí) y partimos, ahora sí, hacia Bolonia.

Y una vez llegados al Aeroporto Guglielmo Marconi, nos montamos en el Aerobus (una línea de autobús que va desde el aeropuerto hasta la ciudad. 5€ el billete) y allí mismo, con mucho arte español empezamos a “dirigir el cotarro” entre los pasajeros. Que si dónde está Via Bertiera, que si el bus para en Via Ugo Bassi, que si dónde hay que bajarse para ir al Hotel Holiday… Todas las dudas nos las preguntaban a nosotros después de que alguien corriese la voz de que “esos dos españoles les podrían ayudar”. Eso sí, una de las indicaciones que les dimos fue con un inglés pésimamente precario por nuestra parte, porque la lengua sajona no es nuestro fuerte.

En resumen, en media hora nos plantamos en Bolonia ciudad y arrastrando las maletas, con los abrigos y las chaquetas colgando de nuestros brazos temblorosos, llegamos a nuestra morada, donde nos esperaba el casero para entregarnos las llaves y empezar a habitar nuestra casa de Italia.

Y hasta aquí puedo leer, de momento. Sentimos el retraso. Prometemos contaros el día a día en la ciudad de los pórticos, la mortadela, la famosa salsa ragú, etc.

¡¡Un saludo!!

Rubén