30 razones para venir de Erasmus a Bolonia

| Etiquetas: , , , , | Posted On 13 de enero de 2010

Estas fechas de principios de enero son muy señaladas y no porque lleguen las rebajas, porque comience la cuesta de enero o porque las Universidades den el pistoletazo de salida a su periodo de exámenes. No. Estas fechas son importantes porque a los futuros Erasmus del curso ‘10/’11 les adjudican definitivamente los destinos de sus becas. Así que para aquéllos/as que en septiembre vuelen hacia Bolonia y para los/las que están indecisos/as sobre qué destino coger… ahí van unas cuantas razones (de peso) para venir de Erasmus a Bolonia.

1. Porque tiene la universidad más antigua de Europa (y la tercera más antigua del mundo) y un elenco de profesores magnífico, entre los cuales figura el mismísimo Umberto Eco. //En la Universidad de Bolonia estudiaron personajes tan importantes como: Dante Alighieri, Nicolás Copérnico y Petrarca//


2. Porque es una ciudad estudiantil, joven y dinámica que está hecha casi “por” estudiantes y para estudiantes gracias a toda la oferta cultural y de ocio que ofrece (festivales, museos, pubs y discotecas, la pinacoteca nacional italiana…).

3. Porque es la ciudad europea que más estudiantes Erasmus recibe. Y esto es lo más positivo de la “experiencia Erasmus”, el intercambio cultural entre personas de diferentes nacionalidades.

4. Porque además de gente de todas partes de Europa, la comunidad Erasmus española está muy presente en la vida boloñesa, por lo que los españoles nunca nos olvidamos del “paella, toros y olé”.

5. Porque al ser una ciudad universitaria se adapta a las condiciones de los estudiantes (amplia oferta de alquileres de pisos, precios razonables, comedores para alumnos, gran cantidad de copisterías, librerías y bibliotecas, descuentos en cines y tiendas…).

6. Porque hay varias asociaciones que ayudan a los Erasmus a integrarse en su “nueva vida” en acciones como buscar piso, organizar fiestas, excursiones…

7. Porque los locales de “marcha” cierran más tarde que en otras ciudades italianas, aunque la hora de cierre sea las 4 de la madrugada (o las 3:30 en algunos sitios).

8. Porque posee el núcleo ferroviario más importante de Italia y dada su céntrica ubicación puedes viajar a casi todas las ciudades más importantes de Italia (Florencia, Verona, Milán, Venecia, Turín o Roma) por poco dinero.

9. Porque su aeropuerto es uno de los que mayor tráfico aéreo posee Italia. (Y tiene conexiones aéreas de bajo coste a Londres, París, Oslo y Frankfurt, entre otras ciudades).

10. Porque según los extranjeros y los propios italianos es la ciudad de Italia donde mejor se come. (La gastronomía boloñesa es de las más ricas del país).

11. Porque tiene la salsa para pasta más famosa de todas: la salsa ragú o salsa boloñesa.

12. Porque los tortellini, la mortadela o la lasaña nacieron aquí. No encontrarás una sola tienda que no exhiba en sus vitrinas alguno de estos 3 alimentos típicos.

13. Porque la mayoría de sus calles desprenden olor a leña, pizza y pasta. (A saber... Via Piella, Via Augusto Righi, Via Guglielmo Oberdan y Via Montegrappa).

14. Porque tiene más de 37 kilómetros de pórticos (de distintos órdenes arquitectónicos) sobre los que pasear y bajo los que resguardarte del frío o de la lluvia. (Toda una ventaja porque no necesitas paraguas en los días de lluvia o nieve).

15. Porque atesora una riqueza histórico-cultural que resulta envidiable. Desde sus torres monumentales hasta sus cientos de iglesias y claustros.

Y hasta aquí, fin de la primera parte. En la próxima entrada, más razones para marcar Bolonia en la solicitud de destinos Erasmus (y no Erasmus; ya que estas 15 de las 30 razones, también sirven para aquéllos que quieran poner en práctica eso de... "la vida turista").

¡¡Saludos!!

Rubén

21 días

| Etiquetas: , , , | Posted On 11 de enero de 2010

¡Ya estamos de vuelta en nuestro pequeño apartamento boloñés! Después de pasar unos días con nuestras familias y amigos, ahora toca volver… Es bastante paradójico irse de vacaciones a casa; y cuando acaban, regresar a la normalidad yéndose de viaje. Y es que como si fuese un experimento, vuelves a casa por 21 días en los que vives “tu anterior vida”, como si estuvieses viviendo “la vida de otra persona”, porque ahora “tu vida” está en Bolonia.

De esa forma, al más puro estilo Samanta Villar, os vamos a relatar nuestros “21 días en familia”. Y es que después de tres meses viviendo solos y teniendo que hacer nosotros todo, la vida en España nos ha parecido más fácil: los carteles de las calles están en castellano, puedes ver la tele sin necesidad de estar traduciendo todo el rato, las clases son en tu mismo idioma…

Una de las primeras cosas que hicimos los dos fue “chollarnos” (cortarnos el pelo), porque aquí en Bolonia nos arriesgabamos a que el peluquero no nos entienda. Pero sobretodo estas navidades hemos aprovechado para comer bien hasta “ambafarnos” (empacharnos): que si “pelotas” (cocido) por aquí, que si “costra” (arroz al horno) por allá… Y aunque en Italia hicimos varias veces paella, no hay nada como la de la “yaya” (abuela). Quizás sea por su forma de “escullar” (servir), o por el toque de la “ñora” (pimiento típico murciano) pero el arroz en familia sabe mejor. ¡Ah! y no podemos olvidarnos de los bocatas de “companaje” (fiambre), porque en el Bel paese el “pan bambi” (pan de bollo) no tiene tanta “molla” (miga) como el de España. Y de postre un bombón” (café cortado de leche condensada), que aquí no saben lo que es.

Lo más difícil fue volver a “emparejarnos” (ordenar) todo y “espolsar” (quitar el polvo) que se ha formado estos tres meses en las “lejas” (estanterías) de nuestros “cuartos” (habitaciones). Aunque de todo lo vivido, nos quedamos con los momentos en familia: y es que cuando estás allí no lo aprecias, pero es una gozada sentarte “a poca noche” (pronto) en el salón de tu casa en “guatiné” (bata de estar por casa) viendo una película todos juntos. ¡Ains! Lo que he disfrutado de mi primo, que aunque sea un “mañaco” (niño pequeño) logró contagiarme su ilusión durante la cabalgata, y me emocioné cuando me despedí de él.

El resto de la historia se resume casi en una obra de Julio Verne: cogimos un coche, un tren, un metro, un avión y un autobús hasta llegar a nuestra casa en Via Giovanni Amendola; pero eso ya es otra historia… Ahora, una vez cargadas las pilas, toca volver a coger la bici y “vivir esta aventura…“

Y todo ello lo relataremos aquí, en el blog. Salva.


PD: Perdonad si esta entrada tiene muchas palabras autóctonas de la zona de Levante, pero es que al igual que cuando contamos algo de Bolonia se nos cuelan palabras en italiano, era inevitable utilizar expresiones de la tierra.

20 de Diciembre

| Etiquetas: | Posted On 18 de diciembre de 2009



Con una felicidad inmensa volamos a casa... y ¡llegamos antes de lo previsto! Y eso que el vuelo llevaba un retraso de hora y media. Pero es que volamos un día antes de lo anunciado... Quisimos dar una sorpresa a nuestras familias, y en lugar de llegar el lunes, compramos los billetes para el domingo... y cuando estaban todos reunidos frente a la paella en casa (ajenos a nuestra presencia en España), tocamos el timbre y... ¡sopresa!

Tenemos que agradecer a Alicia y Amada [Matola], por ser nuestras cómplices e ir por nosotros hasta Valencia... Grazie Mile!

Aquí os dejamos la foto que nos hicieron en la puerta de "salidas" de Manises... Parecemos sacados del anuncio de 'El Almendro'...

Saludos, Rubén y Salva. Y sí, eso que lleva Rubén en la mano es el panetone que pasamos al avión de Ryanair en la mano... jijiji

Let it snow, let it snow, let it snow!

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Hace muchos años, un niño en 1º de primaria aprendía a leer en el colegio con los cuentos de “Quino y sus amigos”. Cada semana en clase, leía un nuevo capítulo de las aventuras de este personaje: “Un día de diciembre, Quino se despertó y vio por la ventana como todos los colores de la calle habían desaparecido, todo se había quedado de color blanco. Era la primera vez que veía la nieve”. El joven lector que seguía las aventuras de Quino, se quedó maravillado con la idea de ver un día cómo todo aparecería nevado. Esa misma tarde, el niño le preguntó a su madre cuándo iba a nevar en su ciudad, en Elche. La madre le respondió: “Salva, aquí no puede nevar porque estamos al sur, muy cerca del mar”. Quien iba a decirle a ese niño, que quince años después, aunque en otra ciudad, se despertaría y al mirar por la ventana sentiría lo mismo que sintió Quino: ver cómo todos los colores dejan paso al blanco. ¡Está nevando en Bolonia!


Ayer, desayunamos frente a la ventana viendo como los copos de nieve iban cayendo sobre el patio interno al que da nuestra casa. Y aunque teníamos planeado pasar apuntes toda la mañana, nos liamos la bufanda al cuello y salimos a ver caer la nieve sobre Bolonia.


Leímos en los periódicos que las temperaturas iban a descender ¡y vaya si han bajado! Desde el pasado lunes los termómetros no suben de los números negativos. De hecho, ya el lunes cayeron los primeros copos, y muy ilusionados salimos a ver la “Stazione Centrale” cubierta de blanco. Pero desgraciadamente tuvimos que regresar pronto a casa, porque a “mezzogiorno” (mediodía) tenía que venir el fontanero para cambiarnos el radiador que se rompió esa misma noche, inundándonos toda la habitación. ¡Imaginaos nuestra cara! Nevando fuera, y nosotros esperando en casa al “idraulico” (fontanero)

Menos mal que el ayer jueves volvió a nevar y (ya con el radiador cambiado) pudimos salir a tirarnos bolas de nieve. ¡Ah! Y lo mejor es que las previsiones son de seguir nevando todo el fin de semana… con lo cual nos despediremos de Bolonia ‘de color blanco’



Desde aquí, os mandamos un fuerte abrazo, Salva.

Matola - Bolonia, Bolonia - Matola

| Etiquetas: , , | Posted On 17 de diciembre de 2009

Así es como se presentaron las dos desconocidas porque este puente de la Inmaculada vino a divertirse al Homiguero… ¡perdón! a Bolonia… ¡Amada!

Desde Valencia hasta Bolonia, con media hora de adelanto llegó Amada Pérez, la tercera “visita” que llega a Bolonia con la pasamos un puente muy navideño y también muy agradable. Desde el minuto 0 de su estancia en la ciudad se calzó las botas de andar y se abrochó bien el abrigo porque nada más llegar empezó a descubrir Bolonia a pie de calle. ¡Y nunca mejor dicho! Porque fueron sus pies (y los de Salva y los míos) los que se recorrieron parte del casco histórico de la ciudad, los que pisaron casi una decena de iglesias, los que entraron en varios palacios y los que se resintieron del frío y la humedad que congelaban las calles de la ciudad. Aunque no por ello nos quedamos en casa resguardados de la helada al calor de las estufas.

El primer día, con un trozo de pizza en una mano y la cámara de fotos y el paraguas en la otra, empezamos el primero de los tres recorridos que hicimos por Bolonia. Via Indipendenza, la catedral de San Pietro, el canal delle Moline, la basilica de San Petronio, la Piazza Maggiore, las callejuelas de la ciudad... y un como colofón a la primera jornada, un capuccino para recargar energías. Sin duda, un día agotador que terminó con la “cata” de una de las famosas exquisiteces culinarias del blog. Y hablando de comida… Con Amada descubrimos el restaurante boloñés donde hacen las mejores pizzas. (¡Enooooormes y baratas!). Éste nos lo apuntamos para futuras recomendaciones. Pero no sólo comimos pizza, también probamos la auténtica lasaña boloñesa (originaria de la Emilia-Romagna) y un gran surtido de postres en un clave histórico de bolonia, el Palazzo Re Enzo. Después de un ligero chaparrón una buena lasaña entra...

En los días siguientes: más frío, más monumentos, más caminatas y más comidas que quitaban el hipo. Bajo los pórticos pudimos ver a las “castañeras italianas” asando castañas y repartiendo cucuruchos (12 castañas = 2,50 €) y los escaparates engalanados con motivos navideños –aunque uno de ellos parecía más la portalada de la Feria de Abril que unas luces de Navidad–.

Y para poner la guinda al pastel, otro de los momentos a recordar y que no podía faltar fue el ya obligado “acto oficial de colgar el móvil”. Amada no se libró de dejar su huella en el balcón, y más siendo ella la “artífice” de tal idea.

Aquí publicamos algunas de las fotos.




Amada, esperamos que lo hayas pasado bien y que repitas la “aventura”. Y para los que aún no os habéis animado a hacer las maletas y a escaparos durante unos días a la ciudad de la mortadela, os pedimos que este año les escribáis a los Reyes Magos pidiéndoles un billete de avión a Bolonia.

¡Un abrazo!

Rubén

Navidades ecológicas

| Etiquetas: , , , | Posted On 15 de diciembre de 2009

En Italia es tradición adornar las casas de Navidad antes del 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Así que se podría decir que desde el martes ¡ya es Navidad en Bolonia! En realidad las luces de las calles ya estaban encendidas desde hace un par de semanas. Y los escaparates de los comercios llevan adornados desde Todos los Santos.

La Navidad en Bolonia es como una película de domingo por la tarde. Hay un gran mercadillo donde venden figuritas para el “presepe” (belén) y “pallone” (bolas) para el árbol. Además puedes encontrar diferentes tipos de dulces navideños y figuritas del “Babo Natale” (Papá Noël) hechas de chocolate. La figura de Santa Claus no es típica de la Navidad italiana, pero al igual que nosotros, la han adoptado como un símbolo de estas fechas. Aquí, quien trae a los niños que se portan bien los regalos, es la Befana. Esta vieja (a veces con aspecto de bruja), fue una mujer que (según los evangelios apócrifos) guió a los Reyes Magos hasta Belén, pero como no pudo hacer el largo viaje, decidió regalar todo lo que tenía a los niños que viera por el camino.

Hablando de montar el “presepe”; nosotros ya lo hemos puesto en casa. Como no tenemos las típicas figuritas, hemos tenido que improvisar un poco. En el papel de San José: el Atlas que me compré en los ‘tutto a 1€’. Como Virgen María: la Dama, que en Elche es casi tan querida como ‘nostra patrona’ (y además era la única figura de mujer que teníamos). Como Niño Jesús: el David de Miguel Ángel que compramos en Florencia, (como el Rey David y Cristo eran parientes, algo se parecerán ¿no?). Como Buey y Burra: dos pinzas con cabeza de reno. Como Ángel: un hada que nos trajo [Matola] para adornar la casa de Navidad.¡Y el que no podía faltar! El ‘caganer’: que se interpreta a sí mismo. Esta tradicional figurita, también nos la trajo Amada, y es que como bien sabía, este ‘hombrecito en cuclillas’ no es conocido en el Bel Paese. Aquí todas las figuras son de estilo napolitano, muy blancas y siempre sonriendo.

Otra forma que tienen los boloñeses de pasar las navidades es en la pista de hielo al aire libre. No está todo el año abierta; de hecho hasta hace unos días, donde la han puesto estaba una feria de libros usados. Observar cómo la gente intenta hacer piruetas para acaba siempre en el suelo, puede ser una forma de pasar la tarde. Nosotros todavía no nos hemos animado a ponernos los patines, pero esperamos calzárnoslos, antes del lunes (que será cuando volvamos a casa).

Del resto de la decoración, podemos destacar la iluminación. A las luces de las calles y los escaparates engalanados, se ha unido un gigantesco “albero di Natale” (árbol de Navidad) en la piazza del Neptuno, la más céntrica de Bolonia.

Cada año, “il comune” (el ayuntamiento) planta un gran árbol en medio de esta plaza, junto a la basílica de San Petronio, y lo decora con cientos de bombillas. Pero en esta ocasión, han decidido dar un respiro a la tierra. Han hecho un “albero ecologico”. Los adornos son cristales de botellas reciclados, y las luces se encienden por la fuerza de las dinamos de las bicis que hay debajo del árbol. Los boloñeses, turistas y Erasmus que quieran pueden subirse y pedalear unos minutos para dar energía a las bombillitas que recorren el abeto.

Además se han cambiado la mayoría de luces de los adornos de las calles por leds, que consumen menos. Las únicas que mantienen las luces antiguas son las Dos Torres, Asinelli y Garisenda, porque sus trajes están hechos a medida. Bueno, en realidad este año sólo Asinelli (La más alta) porque Garisenda (la doblada) la están cimentando, (otra vez).

Ahora os dejamos con un vídeo de iluminación de este 2009 en Bolonia.



¡Esperamos que os hayáis hecho una idea de cómo está de bonita la ciudad! ¡Pues imaginaos si encima está todo cubierto de nieve…!

Desde Vaya Plan es Bolonia, os deseamos un “Buon Natale a tutti!”


Un saludo, Salva.